La enfermedad pulmonar, también conocida como neumopatía, se refiere a cualquier problema en los pulmones.Existen tres tipos principales de enfermedades pulmonares:

  1. Enfermedades de las vías respiratorias: afectan los conductos que permiten que el oxígeno y otros gases entren y salgan de los pulmones. Estas enfermedades causan un estrechamiento u obstrucción de las vías respiratorias.
  2. Enfermedades del tejido pulmonar: afectan la estructura del tejido pulmonar. La cicatrización o la inflamación del tejido hace que los pulmones no se puedan expandir totalmente. Esto hace que para los pulmones sea más difícil inhalar oxígeno (oxigenación) y liberar dióxido de carbono.
  3. Enfermedades de la circulación pulmonar: afectan los vasos sanguíneos en los pulmones. Son causadas por coagulación, cicatrización o inflamación de dichos vasos. Estas enfermedades afectan la capacidad de los pulmones para captar oxígeno y liberar dióxido de carbono e igualmente pueden afectar la actividad cardíaca.

Existen diversas neumopatías las más comunes abarcan: asma, bronquitis, EPOC, enfisema, cáncer pulmonar, neumonía, edema pulmonar, neumotórax y embolia pulmonar, entre otras.

Los criterios utilizados por los juzgadores para las enfermedades pulmonares y su virtualidad incapacitante, se centran en el resultado de las pruebas de capacidad pulmonar, en concreto, en los resultados de la espirometría. Por lo que:

  • Si el índice resultante de la espirometría es del 35% o inferior, se otorgaría la incapacidad permanente absoluta.
  • Si el índice es del 35% al 49% la calificación sería de incapacidad permanente absoluta si existen otras dolencias asociadas con relevancia funcional, o de incapacidad permanente total, siempre que la profesión requiera esfuerzo o se desarrolle en ambientes contaminados.
  • Si el índice es del 49% al 64% la calificación sería de incapacidad permanente total siempre que se trate de profesiones exigentes de esfuerzos importantes o que se desarrollen en ambientes muy contaminados.

Por ejemplo, se otorgará la incapacidad permanente total cuando el trabajador que padezca afecciones respiratorias, así como otras dolencias pulmonares, encuentre limitada su capacidad residual para el desarrollo de funciones que requieran esfuerzos físicos moderados, propios de su profesión, así como que su profesión se desarrolle en un ámbito de contaminación ambiental, incompatible con su estado.

En cambio, se atribuirá la incapacidad permanente absoluta cuando las dolencias pulmonares como neoplasia pulmonar y enfisema pulmonar avanzado, le provoquen disnea de pequeños esfuerzos que le inhabilitaran para la realización de cualquier actividad laboral, por liviana y sedentaria que sea, pues éstas exigen un mínimo de esfuerzo para desplazarse al centro de trabajo y permanecer en él durante toda la jornada laboral.

En cuanto a la silicosis, neumoconiosis producida por la inhalación de partículas de sílice, cuando ésta sea de tercer grado será constitutiva de incapacidad permanente absoluta; cuando sea de segundo grado será constitutiva de incapacidad permanente total o, en grado absoluta cuando venga acompañada de otro tipo de afecciones pulmonares; en efecto, el primer grado, podrá equipararse al segundo o tercer grado, cuando coexista con otras patologías.

En conclusión, los tribunales atenderán a las limitaciones que la enfermedad pulmonar produzca en el trabajador, atendiendo a los resultados de las pruebas de espirometría en particular, así como, el tipo de enfermedad y el tipo de trabajo que realice.