La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica, causada por el daño a la vaina de mielina (cubierta protectora que rodea las neuronas)Cuando esto ocurre, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. Aparecen lesiones neurodegenerativas y crónicas del sistema nervioso central.

Los nervios en cualquier parte del cerebro o de la médula espinal pueden resultar dañados, por lo que la sintomatología es muy variada y puede aparecer en muchas partes del cuerpo. Algunos síntomas pueden ser los siguientes: pérdida de equilibro, problemas de movilidad, debilidad en extremidades, pérdida de visión, sensación de hormigueo o ardor en extremidades, depresión, mareos, disminución capacidad de atención, fatiga y dificultades en el habla.

Existen varios tipos de esclerosis múltiple:

  • Benigna: Paciente que ha padecido uno o más brotes pero luego, permanece estable durante 10-15 años.
  • Remitente-recurrente: Los brotes son imprevisibles, pueden aparecer síntomas en cualquier momento que duran días o semanas, y luego desaparecen.
  • Progresiva secundaria: El grado de discapacidad persiste y/o empeora entre brotes. Puede aparecer después de una fase recurrente-remitente.
  • Progresiva primaria: Ausencia de brotes definidos, pero hay un empeoramiento constante de los síntomas. Existe fase de estabilidad ocasional y mejoría pasajera.
  • Progresiva recidivante: Hay progresión desde el comienzo, y se muestran brotes agudos claros. Entre brotes hay una progresión continua.

El alcance profesional de la esclerosis múltiple es distinto según la fase de la enfermedad y de los síntomas manifestados. Los tribunales deben estar al caso concreto, ya que la semiología varía de una persona a otra, tanto en síntomas como en su grado, ya que pueden afectar a diversas zonas del sistema nervioso central. Además, los tribunales, para valorar la capacidad del trabajador, tendrán en cuenta la escala de discapacidad de Kurtzke, que puntúa las funciones afectadas y que varia de 0 en que no hay afectación hasta 10 donde se produce la muerte por esclerosis.

En consecuencia, la esclerosis múltiple resultará incapacitante de forma permanente para cualquier tipo de actividad profesional, cuando exista un total descontrol de la enfermedad, los brotes se reproduzcan con gran frecuencia en el tiempo o sean de tal importancia que no permitan la recuperación necesaria para el desempeño de quehaceres laborales.

Por ejemplo, se reconoce la incapacidad permanente absoluta a un trabajador que padece esclerosis múltiple con evolución desfavorable y paraparesia espástica que le impide caminar, además de presentar continuos brotes.

Asimismo, se reconocerá a un trabajador que padece esclerosis múltiple recurrente-remitente, dolor neuropático como consecuencia de un brote de esclerosis y síndrome de fatiga crónica, ya que dichos padecimientos limitan el desempeño de cualquier tipo de trabajo con las mínimas garantías.

En cambio, se ha reconocido el grado de incapacidad permanente total a un albañil que padece esclerosis múltiple que ha evolucionado con las siguientes secuelas: fatiga, elasticidad en región lumbar y extremidades inferiores, parestesias transitorias en extremidades superiores, trastorno urológico y sensación de inseguridad durante la bipedestación.

Asimismo, a un conductor de tráiler por padecer esclerosis múltiple puntuada en 3,0 que corresponde a una discapacidad leve a moderada.