Existen diversos tipos de problemas oculares y perturbaciones visuales, como visión borrosa, puntos ciegos o discapacidad visual, entre otros.

La discapacidad visual se define con base en la agudeza visual de la vista del ojo y del campo visual. Y hablamos precisamente de discapacidad visual cuando existe una disminución significativa de la agudeza visual incluso con el uso de lentes.

Esta discapacidad puede originarse por un inadecuado desarrollo de los órganos visuales durante la gestación, por accidentes que afecten a los ojos, así como por enfermedades como son: cataratas, glaucoma, diabetes, tracoma o ausencia de vitamina A.

Nuestros Tribunales, han venido utilizando a modo orientador para configurar los supuestos de invalidez, el Reglamento de Accidentes de Trabajo aprobado por Decreto de 22 de junio de 1965. Del mismo modo, atienden a la Escala de Wecker que relaciona el déficit visual padecido y el porcentaje de pérdida visual.

En este sentido, será tributario del reconocimiento de la incapacidad permanente total cuando existe pérdida total de la visión de un ojo mientras que la del otro quede reducida a menos de un 50%; incapacidad permanente absoluta si la pérdida de agudeza visual en el ojo conservado supera el 50%; y por último la gran invalidez será reconocida cuando se padece ceguera completa.

Se atribuirá la incapacidad permanente total cuando la agudeza visual aunque deteriorada en un ojo, se mantenga en el otro. Y en todo caso, cuando el porcentaje de pérdida visual ostente entre el 37% y el 50% de la Escala de Wecker.

Asimismo, cuando para la profesión habitual se requiera una concreta agudeza visual, como es el caso de administrativo. A modo de ejemplo, el caso de un trabajador con agudeza visual en un ojo de 0’1, y en el otro agudeza visual normal, lo que le impide la visión en profundidad, requerida para el buen desempeño de su profesión de palista.

Asimismo, se reconoce este mismo grado de incapacidad, en el caso que la reducción de la agudeza visual suponga solamente un 10% pero se añadan otras secuelas que afecten a la vista, tales como fotofobia, dificultad de acomodación visual, dificultad de visión próxima y diplopía que dificultan la realización de tareas propias de su profesión habitual de camarero que conlleva continuos y repetidos cambios de condiciones ambientales y de luz.

En segundo lugar, se otorgara la incapacidad permanente absoluta, como se ha hecho referencia en anterioridad, cuando la agudeza visual en el ojo mejor se encuentre disminuida en más de un 50%. Por ejemplo, cuando la agudeza visual con corrección sea de 0’3 en un ojo y 0’2 en otro, será suficiente para otorgar este tipo de incapacidad, puesto que el ejercicio de cualquier actividad laboral requiere cierta agudeza visual.

Finalmente, y en cuanto a la gran invalidez, nuestros Tribunales consideran tributario del reconocimiento de este grado cuando se padece ceguera completa o cuando la agudeza visual en ambos ojos es inferior a 0,1.