La insuficiencia respiratoria ocurre cuando no fluye suficiente oxigeno desde los pulmones hasta el corazón. También ocurre cuando los pulmones no pueden eliminar el dióxido de carbono de la sangre.

Hay diferentes enfermedades que pueden causar una insuficiencia respiratoria, como el EPOC, neumonía, embolia pulmonar…etc.

Existen dos tipos de fallo respiratorio:

  • Tipo I: Insuficiencia respiratoria hipercápnica (global): Deficiente intercambio gaseoso, produciéndose una disminución de la eliminación de CO2 y una deficiente oxigenación. Tipo II:
  • Insuficiencia respiratoria hipoxémica (parcial): Fallo asilado de la oxigenación pero no de la eliminación del CO2.

A su vez, puede distinguirse entre:

  • Insuficiencia respiratoria aguda: Insuficiencia de instalación rápida en un pulmón sano. Pero, a causa de su rápida instalación, no existe tiempo suficiente para desarrollar mecanismos de adaptación y compensación.
  • Insuficiencia respiratoria crónica: Enfermedad que produce una pérdida paulatina de la función respiratoria, por lo que el organismo tiene tiempo de desarrollar mecanismos de adaptación. Pacientes con reservas funcionales disminuidas o agotadas, dificulta soportar exigencias o enfermedades agregadas.
  • Insuficiencia respiratoria aguda sobre crónica: se presenta en el enfermo crónico, que es bruscamente sacado de “su normalidad” por un factor agudo sobreagregado, contando con nulas o escasas reservas para enfrentar la nueva carga.

Nuestros Tribunales, para atribuir una incapacidad permanente respecto de una insuficiencia respiratoria, tendrán en cuenta algunos valores como el PO2 (presión parcial en oxígeno de un medio gaseoso (aire) o líquido (sangre)), la capacidad vital forzada (capacidad máxima de captar y expulsar aire en condiciones forzadas) y la clínica con la que se presenta.

La insuficiencia respiratoria será tributaria de una incapacidad permanente total cuando la profesión habitual exija estar en contacto con gases, vapores o sustancias irritantes para el árbol respiratorio. Es decir, cuando la actividad se desarrolle en un medio ambiental poco adecuado para la dolencia padecida por el trabajador.

En cambio, se otorgará la incapacidad permanente absoluta cuando la insuficiencia respiratoria pueda catalogarse de muy severa y curse con una sintomatología que provoque disnea a pequeños esfuerzos, lo que impedirá al trabajador para el desarrollo con los mínimos necesarios y exigibles de todo tipo de trabajo. Asimismo cuando se presente unida a otras patologías de carácter grave.

En el mismo sentido, se reconocerá una incapacidad permanente en grado de absoluta a un trabajador que presenta una afección respiratoria que requiere oxigenoterapia domiciliaria, además de otras dolencias, puesto que la posibilidad de consumar un quehacer laboral con continuidad, regularidad, eficacia, y por ligero y liviano que sea, resulta ilusorio si debe aplicarse el tratamiento antedicho.